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APRENDIENDO A CRIAR A NUESTROS HIJOS
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Todo se juega antes de los 6 años
DODSON Fitzhugh, Tout se joue avant 6 ans, Ed. Marabout, France, 1988 |
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Este es un maravilloso libro del Dr. Fitzhugh Dodson, en el que nos enseña el "paso a paso" de cómo ir acompañando a nuestros hijos en sus pimeros años de vida. El título es por demás revelador de la principal idea que el autor quiere transmitirnos. En esta sección iremos colocando partes de este libro, que aconsejo decididamente conseguir y leer entero, ya que es de lo mejor que ha salido en muchos años; no sólo por los conocimientos de Dodson y de sus fuentes (Arnold Gesell entre otros) sino por la manera didáctica y amena con que va presentando cada tema, así como el amor a los niños que trasuntan sus palabras. El niño de cinco años Cinco años es una edad deliciosa. Terminados los comportamientos desajustados, ahora el niño se muestra razonable, serio, estable y bien equilibrado. Íntimamente seguro de si mismo, está calmo, simpático, no muy exigente en las relaciones con los otros. Sólo trata de hacer lo que cree que está a su alcance, y en general, lo logra. Mientras que los cuatro años significan vacilación, cinco años es sinónimo de concentración y de claridad. Por oposición al niño de cuatro años, que a menudo no sabe qué va a dibujar cuando empieza a hacerlo, el niño de cinco años concibe antes un proyecto determinado y realiza el dibujo que había pensado. Mientras que a los cuatro años van a la aventura a los cinco saben donde detenerse. Y contrariamente al comportamiento exuberante y desbocado de sus cuatro años, él manifiesta ahora una gran economía y un gran control de la actividad motriz. El niño de cinco años esta feliz de vivir en este mundo. Da definiciones pragmáticas: "Un agujero es para cavar, un helado es para comer." No está en conflicto consigo mismo ni con su entorno. Está contento de si mismo y los otros también lo están con él. Reencuentra el espíritu de cooperación y el deseo de aprobación que manifestaba a los tres años, pero en un grado superior. Mamá es aún el centro de su universo, y el ama permanecer cerca de ella, actuar para ella y con ella (este libro fue escrito a finales de los sesenta, cuando a los hijos los criaban exclusivamente las madres y los papá se mantenían alejados y ajenos. Nota del traductor). Le gusta obedecerle mientras que unos meses antes se habría resistido obstinadamente. Cómo a los tres años, recomienza a querer que le digan que es lo que debe y lo que puede hacer. A pesar de su gran amor por su casa y por su madre, el hogar ya no es suficiente para él. Ya está maduro para una experiencia comunitaria más extensa. Le gusta jugar con sus amigos de la plaza. Esta listo para el Jardín de Infantes e impaciente por ir a "la escuela". El Jardín es para él la actividad ideal porque una maestra competente puede permitirle desarrollar sus inmensas aptitudes intelectuales. Si no hay jardín en las proximidades, habrá que ocuparse especialmente de sus juegos. Gesell describía en estos términos al niño de cinco años: "Presenta un remarcable equilibrio cualidades y hábitos de independencia y de sociabilidad, de confianza en si y de conformismo, de serenidad y de seriedad, de prudencia y de lógica, de amabilidad y de despreocupación, de simpatía y de seguridad". Nos ofrece al mismo tiempo un montón de cualidades. Tenerlo a nuestro lado es un verdadero placer. Físicamente ha adquirido equilibrio y destreza muscular. En el plano afectivo, está perfectamente equilibrado. Sobre el plano intelectual, está lleno de curiosidad y de entusiasmo por aprender. Cinco años es una edad deliciosa donde el niño toma la vida tal como viene y la encuentra buena. Dejemos a un niño de esa edad definirse a si mismo. Cuando se le pregunta: ¿qué es lo que tu prefieres? él respondió : "jugar" Ustedes pueden ver que hay enormes diferencias psicológicas entre los niños de tres, cuatro y cinco años. Quien participa en su vida y los educa debe tenerlas en cuenta: no espere que un niño de cuatro años obedezca como uno de cinco. A pesar de sus diferencias esos tres años tienen mucho en común y es por eso que se los clasifica en la misma franja de desarrollo. Para el educador hay tareas urgentes que aparecen sin cesar como temas
de una partitura de música todo a lo largo de esos tres años.
El tema se presenta diferente según los años, pero no nos
reencontramos con el mismo motivo. Cuales son los leitmotive, esas tareas
urgentes de los años pre-escolares? ¿Qué es lo que
el niño debe aprender durante esos tres años para completar
su concepto de si mismo y la estructura fundamental de su personalidad? Las necesidades biológicas Primeramente, necesidad de asegurar su desarrollo muscular completo. Vuestro niño tiene una tendencia natural a liberar energía: a correr saltar, montar, revolcarse, moverse, en pocas palabras: a nunca parar. Porque los padres están en el plano biológico de ser independientes, tenemos tendencia a descuidar este aspecto dinamico-biológico. Yo observaba un día en un restaurante una joven pareja sentados frente a mi, con su pequeño hijo de unos cuatro años. Este se movía sin parar en su silla, cambiando permanentemente de posición. El padre le grita , fuera de si: "¿no te puedes quedar tranquilo" Yo tenía ganas de decirle (ganas solamente): "no, él no puede, ¡como usted no podía a su edad!". En otros términos, ese padre esperaba de su hijo una madurez biológica que no podía tener. Considere a su hijo de cuatro o cinco años como una usina biológica. Absorbe materias primas bajo la forma de comida y las utiliza para fabricar enormes cantidades de energía. Un psicólogo hizo un día la siguiente experiencia: filmó durante una hora a un "preescolar" en acción en un jardín de infantes. Luego ese film fue mostrado a un miembro el equipo universitario de fútbol americano a quien se le pidió que hiciera durante una hora todo lo que el niño había hecho. Al finalizar la hora el jugador estaba agotado. Esto para decir que hay que brindarle al niño mucho espacio y muchos juegos de interior y exterior que le permitan liberar su emergía ilimitada y de abocarse a todos los ejercicios que tienen necesidad de hacer para fortificar el control y la eficacia de todos sus músculos. Los niños tienen necesidad de correr, saltar y gritar. Esto a menudo va contra los gustos de los adultos que tienen necesidad de paz, de tranquilidad y de orden, lo que torna difícil satisfacer plenamente las necesidades biológicas del niño. Sea como sea, si nosotros no le dejamos liberar su inmensa emergía de manera constructiva, lo hará -seguramente- de manera destructiva. Sus músculos y su coordinación muscular no pueden desarrollarse si no tiene la posibilidad permanente de utilizar todos sus músculos. Consideremos además que la habilidad motora es el fundamento de
las aptitudes intelectuales, que se manifiestan en la lectura, por ejemplo.
La coordinación muscular se compone de dos factores esenciales;
la coordinación lateral y direccional. Si un niño no ha
adquirido una buena lateralización tendrá dificultades con
la lectoescritura, por ejemplo para distinguir la d y la b. El control de sus movimientos impulsivos Es en este período preescolar que vuestro hijo aprende a controlar sus movimientos instintivos. Un bebé nace al estado de joven salvaje incapaz de controlar sus impulsos. Cuando se aproxima a la edad de los primeros pasos, ese control permanece aún primitivo. Si otro niño le toma un juguete, probablemente lo golpee para recuperarlo. Si se tropieza con algo en el suelo lo golpeará con su pie, enojado. Pero entre el tercero y cuarto año, vuestro hijo va a trabajar activamente para establecer un sistema de control de sus impulsos. Estoy no se hace de un día para el otro. Sí usted le ayuda cuando esté cerca de su sexto cumpleaños él habrá logrado un control suficiente. Hay padres que no parecen entender que este control de si mismo toma su tiempo. Parecieran creer que una vez que ellos dijeron "no" el niño debe inmediatamente obedecer Ustedes escucharan a menudo deci r"no sabes que es lo que quiere decir no". Seguro que él lo sabe, pero su sistema de control no esta aún maduro para que él pueda afrontar ese no. Aprender esto a un niño exige muchas repeticiones durante los años preescolares, ... continuará
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