1er CONGRESO INTERNACIONAL DE FAMILIA
"VIVIR EN FAMILIA ES UN DERECHO"

9,10 y 11 de agosto de 2006
M É X I C O

 

LA FAMILIA TRAS LA SEPARACION
17 razones para elegir la Crianza Compartida

Jorge Luis Ferrari
Licenciado en Ciencias de la Educación

Argentina - Mendoza
Agosto 2006

 

El objetivo de la Crianza Compartida es que el hijo no pierda a ninguno de sus padres cuando estos se separan o divorcian. Nace del dolor y del vacío de millones de niños, que por una causa u otra han sido privados de alguno de sus progenitores (en general del padre). Surge al mismo tiempo y en toda la geografía del planeta como la mejor solución al creciente aumento de niños cuyos padres no viven juntos.

Decimos "Crianza Compartida" porque creemos que de eso se trata realmente. Es mucho más que la "tenencia", que la "guarda" o que la "residencia", al tiempo que las abarca y las comprende. Y si quisiéramos darle un nombre más completo deberíamos usar "responsabilidad y crianza compartida" ya que justamente la característica principal de esta forma de encarar la familia, es que el padre y la madre asumen de manera conjunta la responsabilidad de criar los hijos. De todas modos, no haremos un conflicto en base a la terminología e incluso en este trabajo usaremos alternativamente las distintas denominaciones, sin ninguna connotación particular.

A continuación vamos a fundamentar por qué decimos que es la mejor opción cuando los padres ya no viven juntos, mejor para los chicos y en consecuencia mejor para ambos padres. Al sólo efecto de hacer más didáctica esta exposición hemos dividido el trabajo en distintos subtemas que hemos denominado:

17
RAZONES
PARA ELEGIR LA CRIANZA COMPARTIDA

1.- La familia es el nido

El hijo tiene una sola familia, la suya. Su padre y su madre. Los niños crecen en el seno familiar, allí obtienen todo lo que necesitan para ese crecimiento: afecto, alimentos, protección y su primera socialización. Allí están los puntos de referencia que le permitirán ir evolucionando, conociéndose a si mismo, a su entorno, comunicándose con él, comenzando a expresarse y a comprender.
Desde la concepción misma, porque eso de que el varón coloca el espermatozoide y se va, es una falacia, el padre queda allí estampado e interactuando las 24 horas del día durante toda la gestación, 23 cromosomas de la mujer y 23 del hombre, desde las primeras subdivisiones del zigoto, hasta que se forma y nace el niño.
Habiendo sido concebido y gestado por ambos padres por igual, es contenido en el vientre materno, quien a su vez debería ser contenida por los cuidados dispensados por el padre. En esa etapa él tiene por función velar por la seguridad, tranquilidad, buena alimentación y cuidados médicos de la mujer. La madre contiene al hijo y el padre a ambos. Luego del nacimiento este trabajo compartido y complementario debe seguir, más allá de la historia de amor o desamor de la pareja. Son los únicos padres que tendrá ese hijo y si bien el Estado o cualquier sustituto puede cuidarlo, alimentarlo y educarlo, para el chico nunca será lo mismo y siempre se preguntará por sus progenitores, por su familia.

 

¿Qué necesita un niño?

En primer lugar ser concebido y gestado, también necesita de la voluntad de sus padres para que continúen la gestación. Una vez que nace: ser protegido, alimentado, recibir un nombre y la pertenencia a un grupo social; ser educado e instruido para defenderse en la vida, que se hagan responsables de sus actos y que salgan en garantía de lo que haga y deje de hacer, que lo acompañen hasta su adolescencia o adultez; necesita ciertos derechos y deberes que garantizan su crecimiento y necesita una historia que le explique como llega él al mundo. Todo esto se lo brindan principalmente sus padres, además del afecto y de todo aquello que implica la formación de las estructuras psíquicas del niño. (ver Maurice Godelier).

Pero ¿qué sucede con los hijos cuándo el padre y la madre no quieren saber más nada el uno del otro? Los hijos que se venían criando en familia quedan a la intemperie porque desapareció el "nido" y ellos no están aún en condiciones de volar solos....

Sus necesidades siguen siendo las mismas, más allá de la historia de amor o desamor de sus padres, ellos siguen necesitando de un hogar en donde hallen afectos, cuidados, alimentos, protección y que los acompañen hasta la adultez. Ellos siguen necesitando la intimidad que se requiere para continuar ese proceso de crecimiento en cada una de sus etapas. La expresión y forma de estas necesidades varía de un chico a otro y según la edad que tenga, pero al nido lo necesitan todos, porque es la matriz, donde terminan de hacerse, porque es el trampolín desde el cual se lanzan al mundo, porque es su guarida, su cueva.


2.- Tras la separación, la estabilidad es imprescindible para crecer

Lo que yo estudie en la facultad era que había que garantizar a los chicos la estabilidad para que pudieran crecer. En esos tiempos cuando la pareja se separaba, los psicólogos aconsejaban y los abogados, jueces y leyes repetían, que convenía producir la menor cantidad de cambios posibles en la vida del chico: conservar su casa, su dormitorio, su cama, sus horarios, el barrio y por supuesto la madre, sin importar cuan lejos se fuera o se expulsara al padre. La tristeza y desestabilización que sufrían los hijos a pesar de mantener todo estable, llamó la atención de los terapeutas y de los estudiosos del tema. La repentina o gradual ausencia del padre y sus consecuencias aparecía con reiterada persistencia.

Cuando se hablaba de las necesidades de estabilidad del niño sólo pensaban en su cama o en las paredes de la casa. El hogar, la familia es mucho más que eso. Estamos hablando, no de ladrillos sino de afectos, de contención psicológica, de confianza en si mismo, de sentirse seguros para avanzar, de sentirse queridos e importantes para los suyos, de eso estamos hablando. Y en un momento especialmente sensible, como lo es cuando sus padres se han separado

A todo ese "mucho más" es a lo que nos referimos cuando decimos que tras la separación hay que conservar la estabilidad de su familia. Y eso son sus padres, porque su "nido" es el conjunto parental. El planeta puede derrumbarse, si un hijo conserva enteros a sus padres, el resto no le importa, porque aún no lo tiene incorporado.

Hay muchas experiencias realizadas en laboratorio, en las que a un chico se lo coloca ante situaciones extrañas y cuando está con sus padres no presenta la menor alteración, al contrario sale a investigar y a divertirse con las cosas nuevas que encuentra. Pero cuando está sin sus padres reacciona mal a cualquier situación nueva. A partir de estas investigaciones y de la observación de las reacciones de los niños, hoy la ciencia cuando habla de las necesidad básicas de la infancia se refiere a la estabilidad afectiva. Para evolucionar y aprender cosas cada día, para ir armando y consolidando sus estructuras afectivas y cognitivas, el bebé y el niño necesitan un ambiente seguro y estable y esto sólo lo logra con sus afectos cerca, es decir sus padres.

A los niños el aspecto conyugal de la pareja de sus padres les interesa poco y nada, ellos nos ven sólo como padres. Esto tiene una cantidad de razones que van desde el necesario egocentrísmo de los niños, hasta la negación - en los hijos - de la sexualidad de sus padres. A ellos la pareja matrimonial les interesa exclusivamente en tanto que padres.

Tal como estaba planteada, con la tenencia unilateral, la estabilidad no servía para generar chicos felices, pero si para alejar al padre. Durante años en pos de la estabilidad de los niños, para que no modificaran sus hábitos cotidianos se restringió al mínimo las "visitas" de su padre. Hasta se consideraba que esas visitas no eran positivas porque alteraban la cotidianidad del chico, eran vistas como una intromisión a la vida normal del niño, un escollo a su nueva vida. Cuando en los gabinetes escolares y en los de terapeutas particulares empezaron a tratar los desequilibrios que presentaban estos niños privados de padre, comenzaron a ver que era muy cierto la necesidad de estabilidad, pero que se habían equivocado en los elementos que la constituían. Descubrieron que nada es más importante para un niño que la estabilidad afectiva. De nada sirve conservar las cuatro paredes de su pieza, la cama y la almohada si a cambio pierden al padre.

Tras la separación lo que hay que preservar es los vínculos con ambos padres, lo demás es absolutamente secundario, y mientras más pequeños son, más cierto es esto. Para el adolescente hay otras cosas que juegan en cuanto a su cotidianidad.

Por otro lado, también fue muy evidente para terapeutas, investigadores y para cualquiera que pasara cerca que, dejarlo con la madre sola, atenta contra la estabilidad ya que provoca un gran desequilibrio en los chicos. Esto, se ve cada vez más, como fuente de diversos problemas que superan de lejos las incomodidades por tener que vivir en dos casas diferentes, pero conservando a sus dos padres. El equilibrio mental de un niño pasa en primer lugar por que sus necesidades sean cubiertas por ambos padres, que sean ellos los que lo crían, en los que se apoya para crecer, a los que recurre para llenar sus distintos requerimientos conscientes e inconscientes de corto, mediano y largo plazo. Necesita del aporte de ambos, de lo que cada uno es y de sus historias, que por ser de ellos, le pertenece.

3.- El hijo hace al padre

Así como los padres gestan los hijos, son las necesidades de los hijos las que gestan a los padres. En los animales que nacen sin necesidad de cuidados por parte de sus padres, la familia no existe, ni tienen su padres funciones más allá de la procreación. Los caracoles, que son hermafroditas incompletos, luego de cruzarse se separan para no verse más, al cabo de un tiempo cada uno por su lado coloca bajo tierra un conjunto de 70/80 huevos que, si no son comidos por algún depredador y mantienen buenas condiciones de humedad y temperatura, se convertirán en 70 u 80 caracolitos. Como nacen autosuficientes, jamás conocerán a sus padres, ellos andan cada uno por su lado y continúan su, digamos, tranquila vida de solteros. Los humanos somos diferentes, entre otras cosas, porque nacemos en total estado de indefensión. Es esa indefensión la que crea las funciones familiares. La razón de ser de los padres está en proteger, alimentar, brindar cuidados y educar a los hijos. Son los responsables de que esos hijos crezcan sanos y fuertes para que el día de mañana sean adultos independientes, capaces por si mismos de defenderse en la vida. Son las necesidades de los hijos las que crean a los padres, pero para hacerse cargo tienen que estar cerca. Hay mucho escrito acerca de las estrategias del bebé (no solo en la especie humana) para seducir a los adultos y lograr que estos los cuiden. Sin embargo los adultos, a veces, no nos damos ninguna estrategia para mantener al padre cerca, al contrario solemos ser cómplices necesarios, cuando no, principales instigadores de su alejamiento, aunque después le echemos todas las culpas. Al padre lo hace el hijo, si le damos al bebé la oportunidad, establecerá un vínculo para toda la vida.


4.- El padre es necesario para:

Jean Le Camus, Psicólogo y Psiquiatra de niños y de adultos, nos dice que desde hace tiempo los profesionales de la psiquis plantean que el padre representa la autoridad, permite la interiorización de la ley, de los límites a respetar y tiene también un rol en la construcción de la identidad sexual del niño. También lo han reconocido como el "tercero" que impide una fusión demasiado grande entre la madre y el hijo. Pero recién en los últimos tiempos empiezan a ver que el padre significa mucho más que esa imagen tutelar o simbólica.
Le Camus nos dice que está demostrado que si el padre esta bien presente junto al niño, su rol es ser un abridor de caminos, un catalizador para la toma de riesgos. Si es capaz de jugar con el, de luchar, si se coloca en rival, si gentilmente lo desestabiliza, el padre puede ser un acicate sumamente importante, para ir más allá de sus límites conocidos. Lo prepara así para enfrentar y superar las dificultades, los obstáculos y los conflictos, para la edad escolar y también para la vida.

Lo que los investigadores ven cada vez más claro es que lo que aprende un hijo de su padre es a manejarse como persona en su entorno inmediato, a que los otros también son personas y tienen iguales derechos que él; aprende a ser leal en el juego (fair play) y a distinguir entre ganar bien y ganar haciendo trampa. Lo inicia en las reglas del juego social, en el cual el niño es uno más y no tiene los privilegios que tiene en el hogar, en donde está protegido.

Desde ya, que nadie piensa que estos aportes son exclusivos del padre o que todos los padres lo realicen en igual medida (hace ya décadas que la mujer no está recluida en su casa o sin mayores contactos con el exterior) los resultados de estas investigaciones marcan tendencias que se observan, más allá de la situación particular en cada pareja.

Le Camus nos dice que en las observaciones realizadas ven como las madres encuentran su placer en la relación dual, en el face a face con el hijo. Los padres lo encuentran, orientando el bebé hacia otras personas, hacia otras cosas: herramientas, juguetes, animales, árboles, etc. Les amplían el entorno, los vuelven más sociables, menos asustados por los "extraños"; y luego, al crecer, más aptos para competir y para compartir con los compañeros de juego o de la escuela.

Su madre lo trata en bebé, le llama con diminutivos: pipi, titi, bebote, muñecote, lo sobreprotege, trata de que se quede cerca de ella y si fuera posible que volviera al vientre (tengan dos meses, dos años o dos divorcios). El padre lo trata en grande, lo llama por su nombre, anticipa el discurso, emplea palabras más difíciles, más precisas, más técnicas. Obliga al niño a repetir y a reformular sus dichos, para hacerse comprensible.

Podríamos decir - exagerando- que su madre no quiere que crezca, porque siente que lo pierde, que se le irá. Mientras que el padre lo empuja para que crezca, lo quiere grande ya, porque quiere hacer cosas con él o con ella.

Ambas actitudes son necesarias para que el bebé, el niño y el adolescente crezcan, porque el ir hacia adelante requiere afirmarse hacia atrás, avanzar y retroceder y volver a avanzar. De este tipo de cosas hablamos cundo hacemos referencia al equilibrio que da al niño la presencia de ambos padres. El hijo necesitan que lo empujen y necesita que lo acunen.

En cuanto a la ya conocida función del padre de ser el tercero que evita o interrumpe la fusión, Didier Dumas siguiendo el camino ya emprendido de Evelyne Sullerot, Christiane Olivier, Aldo Naouri, Genevieve Delaisi de Parseval y otros, nos dice que la salud mental del niño es indisociable de depender de otro tutelage que el de la madre. Este Psicoanalista plantea que el equilibrio mental del niño depende del vínculo con su padre, y que le será muy difícil al niño dejar de ser sólo el bebote de la madre, tener personalidad propia, si no esta su padre presente y actuando.

La construcción mental del niño depende tanto del padre como de la madre y depende también de lo que suceda entre ellos, de cómo ellos se comprometen en su crianza, más allá de cuales sean sus lazos maritales. Un padre ausente suele significar una sobrepresencia materna.

Aldo Naouri nos dice que el padre juega un rol fundamental, que es el contrapunto absoluto del que juega la madre. El rol de la madre, que ha comenzado con el embarazo, es dar satisfacción a todas las necesidades del niño. Lo cual es absolutamente necesario en los primeros meses de vida donde el niño no tiene ninguna autonomía, pero que se torna nocivo en el largo plazo. Interponerse entre la madre y el hijo, romper la lógica de esa relación fusional, es el rol del padre. Él es quién lo ayuda a dejar el refugio, que prepara al niño al mundo y lo apremia para avanzar, el padre es el muro donde este niño apoya la escalera para saltar hacia la vida" (Femme acuelle N 684)

Cuando hablamos de que el padre evita la fusión madre-hijo, a fin de que este pueda surgir con personalidad y vida propia, debemos entender que para cumplir esa función hay que estar instituido de un poder, de un sustrato afectivo de tal potencia que lo haga equiparable al poder materno. Ese es única y exclusivamente el padre, los hijos no dan esa potencialidad a cualquiera que acierte a pasar cerca. Pero, para tener ese poder, debe ser un padre implicado en la crianza, no ser un padre simbólico que mira de lejos.


Cuando no está

Perder a cualquiera de sus progenitores es algo muy pesado para cualquier niño y cuando sólo se debe a la mala voluntad de uno o de ambos padres, la situación en que queda el chico es por demás precaria y dolorosa. Su autoestima queda averiada de por vida. La falta de confianza en si mismo por el desafecto que ha sufrido, lo deja en una situación de desamparo interno y externo que lógicamente intentará compensar de una manera u otra. Solemos encontrar una suerte de rechazo hacia el resto del mundo, que no le dio lo que a todos les da. Esto suele generar actitudes muy individualistas, de aislamiento, de agresión, de inestabilidad y de celos atroces. A su vez la presencia de un sólo progenitor tiene como consecuencia una dependencia afectiva, difícil de superar. La mayoría de las veces con el tiempo aparece un ingrediente que resulta muy desestructurante, y es cuando el progenitor presente es visto con algún grado de responsabilidad y/o culpa en la desaparición del otro. Al vacío del que se fue, se le suma el rencor con el que está.

Las funciones de padres no se pueden cumplir desde la eterna distancia. Dijimos que la necesidad hace a los padres, Preguntémonos a qué necesidad de su hijo puede responder alguien que los ve un fin de semana cada dos. Quienes hemos criado hijos sabemos, cuántas veces en una tarde, un hijo nos pueden llamar para mil cosas diferentes. Todas importantísimas para ellos, por banales que nos parezcan a nosotros: sólo estan pidiendo los materiales y herrameintas para continuar con su tarea de crecer. Nos llegan a gastar el título de papá o mamá a fuerza de repetirlo, a cada rato, para cada solicitud diferente: "papá mira lo que hice", "papá alcanzame aquello", "papá abrime esto", "papá dónde esta tal cosa", "papá ¿sabes que quiero que me comprés?", "papá quiero jugo", "papá poneme los dibujitos en la tele", "papá juguemos", "papá ¿por qué esto?" y "papá ¿por qué aquello?" y ciento dos "papá mirá lo que hago" más. ¿Dónde mete el chico todos esos "papá" cuando éste no está durante semanas enteras? En los casos de los padres con régimen de visitas, cuando van a buscar a su hijo, es muy posible que no salga ninguno de estos "papá", porque los niños aprenden muy rápido a bloquear lo que les hace mal. Es más, es en esas edades, que nacen los bloqueos y negaciones más perdurables y corrosivos.

Es de suma importancia, además, que el niño conserve el contacto con las dos ramas de su árbol genealógico ya que esto es esencial para su construcción (Gerard Poussin, Anne Lamy, "Réussir la garde alternée"). La familia paterna y materna dan al niño un continente más amplio, más rico y más profundo, amplían sus bases de sustentación y suelen facilitarle su salida al mundo


5.- Consigue un involucramiento del padre mayor aún que en el matrimonio

Cuando los hijos viven bajo el mismo techo, muchas veces los padres (varones) no pasan demasiadas horas con sus hijos exclusivamente. El hecho de compartir la vida diaria y cruzarse todo el tiempo, saberse y escucharse cerca, a veces, hace que no compartan momentos especiales.
Cuando el hogar se rompe y la pareja se separa, si ese padre no tiene la custodia, lo más posible es que vaya desapareciendo y pase a ser una "visita" en todo el sentido de la palabra. En la práctica el chico se criará sin padre e irá perdiendo la fuerza de ese vínculo.

Algo que solemos olvidar es que el rol de padre y madre se juega preponderantemente en la intimidad y esto es algo a lo cual las "visitas" no suelen tener acceso. De ahí que el padre, sin tenencia, o sea sin cotidianidad, sin intimidad, va perdiendo significado, se va diluyendo irremediablemente. Por eso si queremos que no haya padres desaparecidos o insignificantes, tenemos que terminar con la tenencia unilateral. Con la Crianza Compartida, el padre debe hacerse cargo de sus hijos del mismo modo que la madre y pasará muchas horas exclusivas para sus hijos, muchas más que durante el matrimonio. Y eso es bueno para todos.
Una de las respuestas que surgen en los estudios llevados a cabo, es que en la Crianza Compartida los chicos encuentran a sus padres más disponibles para ellos que antes, no sólo el padre, sino también la madre, que tal vez antes podía estar dedicada a ellos, pero sin prestarle mucha atención a lo que ellos tenían para decirle.


6.- La madre puede vivir su vida

Una de las quejas más habituales de las madres es que su "trabajo" la requiere las 24 horas del día y todos los días de la semana, y que eso no deja tiempo ni ganas para hacer un montón de cosas que a ellas les gustaría hacer. Pues bien la Crianza Compartida ofrece una ventaja enorme en este aspecto ya que ambos padres pueden dedicarse a lo que ellos quieran o necesiten en el tiempo que su hijo está con el otro progenitor. Y si algún día, que está con sus hijos, se le pelan los cables, puede llamar al padre y decirles por favor, ven a buscarlos, que estoy a punto de matarlos.
Esa madre que estaba dedicada a sus hijos, 24 horas sobre 24, al principio los extrañará y se sentirá perdida, vacía, pero pronto encontrará como reinvertir el tiempo en su vida personal. Esto a su vez le da oxigeno a los hijos que no sienten sobre sus hombres el peso de ser la única razón de la existencia de su madre.
Sacarse el miedo de que el padre le van a robar a su hijo o de que éste va a dejar de quererla; darse cuenta de que es tan padre uno como otro, que ella no es dueña de su hijo y de que ambos tienen su propia vida, va a ayudarla a tener una relación sana con sigo misma y con su hijo y le liberará un montón de energías que podrá destinarlas a su propia vida.

7.- Los madres se alivian al tener con quien repartir la carga

Es muy pesado, no sólo en lo cotidiano, sino en cuanto a la responsabilidad de tomar decisiones que pueden beneficiar o perjudicar a los hijos de por vida y no tener con quien compartir dicha carga.
Quienes crían a un hijo en soledad, saben de qué peso estoy hablando y de los reiterados momentos de angustia, que esa soledad trae. En general las madres solas, tienen a sus propios padres o a familiares o amigos en los que se apoyan, pero ellas mejor que nadie saben como, a menudo, cunde la zozobra, sin encontrar quién comprenda cabalmente la situación que en esos momentos vive ella con sus hijos. Sus padres son de otra generación, los familiares y amigos tienen sus propios problemas y no siempre pueden estar disponibles para las desventuras de nuestros hijos. Las funciones que poseen la pareja parental, son demasiado para una persona sola.


8.- Permite construir el área protegida alrededor de los chicos

Siempre hemos dicho que lo que más destruye a los hijos es la pelea entre los padres. Para atenuar estos daños hemos propuesto crear una "área protegida" alrededor de los hijos. Los padres dejan afuera sus historias de pareja, sus rencores, caprichos y deseos de venganza y entran al "área protegida" exclusivamente con la camiseta de padres. La Crianza Compartida es ideal para ello porque permite conservar la familia y establecer una nueva comunicación entre los padres, a efectos de ir solucionando los problemas cotidianos, de mediano y largo plazo que van surgiendo.
La clave del éxito es que, cada uno, cuando encara alguno de esos problemas, tenga como consigna favorecer al chico y no sucumba a la tendencia de querer molestar o vengarse de su ex-pareja. En esto, la grandeza y la generosidad son los ingredientes permanentes. Suena utópico, tratándose de ex-cónyuges, pero es realista y posible tratándose de padres que buscan lo mejor, para lo que más quieren en su vida. Este sacrificio de ser buena persona "con quien tanto daño nos hizo" tendrá en lo inmediato importantes beneficios: la sonrisa y el bienestar de nuestros hijos, que es lo único que importa.
Esta propuesta de generar un "área protegida" esta ampliamente desarrollada en el libro "Ser padres en el tercer milenio", y su principal beneficio es que permite salir del círculo vicioso en que solemos caer los padres tras la separación o el divorcio.


9.- Los hijos descansan de ambos padres

Una de las maravillas de tener a ambos padres cerca es que los hijos pueden apoyarse en uno u otro alternativamente. Todos hemos visto como nuestros hijos, según lo que necesiten recurren al padre o a la madre, de ciertas cosas hablan con uno, para ciertas cosas lo busca al otro. Cuando un padre esta ocupado o alterado o no disponible pueden recurrir al otro, esto los hace sentir contenidos de manera constante y este no es un dato menor.

Por otro lado, estar siempre con un mismo padre pude resultar fatigoso y más considerando que en los hogares monoparentales se suele vivir situaciones muy cargadas emocionalmente. Cuando el hogar sólo contiene un progenitor y un hijo, el grado de obsesiones y fijaciones es altísimo. Muchas veces, los hijos resultan aplastados por estas situaciones tan densas, o apenas salidos de la adolescencia, escapan poniendo distancia. Esto cambia radicalmente cuando el hijo tiene a sus dos padres, con los cuales comparte su vida y le permite cambiar de aire cuando el ambiente se enrarece.


10.- Es genial si los padres han logrado superar sus conflictos

Así nació la Tenencia Compartida, de padres que se ponían de acuerdo en que ambos seguirían criando a los hijos y teniendo una presencia y una responsabilidad similar. Esto puede así cuando los padres se comportan como adultos responsables, que priorizan el interés de los hijos por sobre sus rencores y egoísmos.
Para ello deben separar la pareja conyugal en disolución, de la parental y consolidar esta última generando espacios de coordinación en los cuales puedan conversar sobre lo que más conviene a los hijos. Si pueden hablar sin temores y logran establecer una relación de confianza y de respeto mutuo, los inconvenientes, no ya de la crianza compartida, sino los propios que la vida nos depara en tanto que padres, encontrarán una vía de tratamiento adecuada, en la cual ambos discutirán qué hacer y tomaran las medidas que sean mejor para los hijos.


11.- Es especial para los padres en conflicto

Hay quienes creen que la residencia alterna solo sirve si hay acuerdo y buen entendimiento entre los padres, sin embargo consideramos que cuando hay conflicto es cuando más se necesita garantizar la presencia de ambos padres. Si hay antagonismo, el padre que tiene la custodia suele obstruir el vínculo del otro hasta hacerlo desaparecer. Allí entran los casos de SAP (Síndrome de alienación parental), de secuestro de niños, de denuncias cruzadas, falsas o verdaderas, de judicialización de la relación, y terminan en un espiral de violencia con consecuencias atroces para los niños.

Si no hay acuerdo de partes, el juez puede dar un tiempo para que los mediadores logren un acercamiento. Si continúan sin ponerse de acuerdo, el mismo juez puede establecer el la Tenencia Compartida, en base a los estudios sociales de cada caso. Lo importante es que ninguno de los padres pierda el vínculo, al contrario, éstos deben resultar fortalecidos y para ellos el Juez puede instar a ambos padres, a que pongan todo el esfuerzo y el cariño que tienen por sus hijos, para que la Crianza Compartida funcione. Puede plantearles que si la hacen fracasar no le quedará otro camino que otorgar la custodia a un solo padre y será al que mejor garantice respetar los derechos del otro. Con esto él o la beligerante quedan desarmados, porque si no deponen las armas la tenencia la tendrá el otro.

Los mediadores trabajan con metodologías especiales, para ir disminuyendo la intensidad de los conflictos, el valor de la Tenencia Compartida es que mientras el conflicto existe, los hijos no pierden a ninguno de sus padres y además en su misma puesta en práctica, puede traer aparejado un progresivo entendimiento, cosa que no ocurre cuando uno solo tiene la guarda y el conflicto se cristaliza. Al no estar ya en juego la tenencia de los hijos, hay un problema menos que disputarse en los tribunales y se aplacan los ánimos.


12.- Se puede adecuar a la edad de los niños y a las vicisitudes de la vida

Si logramos tener un nivel de coordinación y comunicación con nuestra ex-pareja en relación a todo lo que haga a los chicos, no habrá problemas en conversar las distintas situaciones que deriven de las necesidades especificas de los hijos a medida que van creciendo y pasan por sus distintas etapas.
Sentirse y reconocerse "igualmente responsables" es lo esencial, luego los detalles del acuerdo y los posibles cambios a medida que crecen los chicos, o se modifican las circunstancias, es accesorio. Hay quienes hacen una cuestión de principios que la división del tiempo sea exactamente 50 % cada uno, yo pienso que la cuestión de principios pasa por asumir en conjunto la responsabilidad de la crianza, los detalles deben arreglarse para conveniencia de los chicos y cuidando de no debilitar ninguno de sus lazos parentales.


13.- Las familias recompuestas agradecidas

Padres tristes y amargados por la ausencia de sus hijos. Esta situación anímica a veces le impide relacionarse sanamente con los hijos de una nueva pareja, por el dolor de la ausencia de los suyos. Él se pregunta:"¿Por qué estoy jugando con estos niños que no son míos, mientras los míos están vaya a saber donde?" .
Cuando uno ha tenido una relación muy estrecha con los hijos, el estar alejado de ellos es una tara terrible, tanto en lo laboral como en lo personal. Uno puede constituir una nueva familia y una nueva pareja pero siempre tiene un gusto amargo en el alma por esos hijos que se crían lejos. Si bien compartir la casa con hijos de otras parejas o matrimonios presenta sus dificultades, son preferibles a la herida abierta de tener sus propios hijos ausentes. Para los hijos es preferible tambien lidiar con nuevos hermanos o medios hermanos, y con la nueva pareja de papá o mamá, que perder a uno de sus progenitores.
No todos son inconvenientes al tener dos domicilios. El tener dos casas tiene también sus ventajas ya que amplia la vida privada de los chicos, son dos ritmos de vida diferentes, con situaciones y hábitos que no serán los mismos y esta riqueza de estímulos no puede sino ensanchar su inteligencia y su capacidad de adaptación. No son estos cambios los que van a desestabilizar o malograr la crianza de un chico y más si están contenidos por sus padres. También amplia su vida pública porque participa de la vida social de ambos y no de uno solo.


14.- Cada padre es custodio del lugar del otro progenitor.

La Crianza Compartida rompe con la lógica de un ganador y un perdedor en la pelea por la tenencia. Hoy los jueces empiezan a ver que el mejor padre es aquel que garantiza el lugar del otro. No es conveniente que ninguno desaparezca, que esté diluido, que uno intente hacer el rol de los dos o que busquen reemplazantes temporarios. Cada padre es necesario y sus roles se complementan. La presencia de uno, no le quita nada al otro, al contrario lo equilibra.
Algo tan común, como destructivo en las parejas desavenidas, es la mutua desvalorización del otro como padre, en general, sin otra razón que su fracaso como pareja. Lo que más necesita un hijo es tener a su padre y a su madre, entonces cada uno de ellos debe poner todo su esfuerzo en que el otro este presente. El "yo a mi hijo le di todo", debe empezar por no dejarlo sin el otro progenitor.


15.- No es contrario a la Ley

En general, aún en los países en que no esta contemplada, no está prohibida. Además, mantener los vínculos con sus padres forma parte de los Derechos del Niño y esto tiene que ser respetado. Si bien progresivamente se va aprobando en casi todos los países, no es necesario esperar a su aprobación legislativa para llevarla a cabo. Se puede llevar a cabo, por mutuo acuerdo de los padres o por sano consejo de los mediadores familiares o de los jueces. Es más, ni siquiera es necesario ir al juez, lo importante es el acuerdo de los padres y empezar a hacer que funcione bien, en particular para los niños. Para la Crianza Compartida los mayores impedimentos nos son jurídicos, lo difícil es superar el rencor y actuar con la generosidad y grandeza que requiere el compartir. Pero una vez que eso se logra no se precisa ninguna ley, aunque por supuesto es mejor que éstas avalen lo que viene sucediendo en la realidad desde hace ya tiempo.
Cada vez son más los países que lo admiten y fomentan en su legislación: Canadá. Francia, España, Suecia, Inglaterra, EEUU ( California, Connecticut, Montana, Kansas), .....


16.- Viene creciendo

La cantidad de padres separados que adoptan la crianza compartida vine creciendo. Esto ocurre en función de los buenos resultados que da en los hijos. Muchos de quienes se oponían hoy lo ven como beneficioso para los chicos, para los padres y para terminar con las eternas peleas judiciales. Los científicos que se han abocado al tema dan su total respaldo, en la medida que han observado claramente que la estabilidad afectiva de los niños está por encima de todo y que conservar a ambos padres es sumamente beneficioso para el equilibrio y la autoestima de los niños.

En la medida que la mediación familiar continúe creciendo y logrando mejores resultados, que la legislación se vaya modernizando y que jueces y profesionales dejen de moverse en base a prejuicios anacrónicos, los padres que adopten la crianza compartida serán cada vez más, porque es el mejor remedio para la también creciente fugacidad de las relaciones de pareja.


17.- Desde la antropología, el psicoanálisis y la psicología

El conjunto "mamá, papá, hijos", sigue siendo actualmente el ideal social. Más allá de que existan excepciones y de la presencia de tendencias o modas. Sin negar otras realidades ni el derecho de elegir cada cual su modo de vida.

Los estudios antropológicos muestran en la historia una gran diversidad de organizaciones del parentesco y de las funciones de los padres e incluso variaciones en considerar quién es padre o madre. Pero también encontramos siempre una curiosa y persistente presencia del modelo de "mamá, papá , hijos", más o menos como lo conocemos ahora.

Psicólogos, psiquiatras infantiles y otros investigadores observan que la Crianza Compartida está dando muy buenos resultados a pesar de su escepticismo inicial. Son estos profesionales los que han debido lidiar con las problemas que presentan los hijos de hogares destruidos y que han inundado sus consultorios en las últimas tres décadas. Así como desbastados por su paternidad diluida . Aquellos profesionales de la psiquis, que durante toda su carrera desde el consultorio, los libros o los claustros se cansaron de repetir que la única importante era la madre y que el padre sólo era simbólico, ahora reconocen el rol del padre y solo les queda discutir cuantos meses deben tener los bebés para otorgar la tenencia compartida a sus padres.(Berger Maurice).
Quienes planteaba que en la etapa oral sólo era importante la alimentación y el pecho materno dejaron afuera al padre. Luego cuando descubrieron que la oralidad era solo una parte y que lo trascendente era todo lo que ocurría alrededor: las miradas, las sonrisas, el contacto, las caricias, las palabras, los juegos, entonces empezaron a buscar al padre y lo encontraron al lado de la cuna jugando con su bebé. En la famosa etapa oral resulto mucho más significante la mirada que la boca.

En una investigación realizada en 3000 niños, los hijos viviendo en residencia alternada presentan mejores resultados de autoestima, no sólo superior a aquellos de hijos que viven con un solo progenitor, sino superior también al conjunto de la población (Ver en Informe Rachetto sobre las investigaciones de Poussin Gerard).


No puedo terminar esta exposición sin mencionar las dificultades para alcanzar o para llevar a cabo la Crianza Compartida. No es un lecho de rozas, ni una autopista a la felicidad. Es un camino, que tiene sus dificultades, sobre todo para encontrarlo.

 

Peligros que dificultan la crianza compartida

Encontrar el camino

Empecemos por mencionar cuando alguno de los progenitores no tiene voluntad de hacerse cargo de su responsabilidad o cuando subsiste la idea en el hombre o en la mujer que no es de "machos" involucrarse en la crianza de los hijos.

Debemos reconocer que aún son mayoría los hombres que no tienen la menor intención de hacerse cargo de sus hijos de manera equitativa con la madre y que consideran que ya hacen suficiente pasando una cuota alimentaria, y en algunos casos ni siquiera eso.

También están aquellas personas que no les importa tomar cualquier tipo de medida y después pretender que los jueces, abogados o terapeutas resuelvan el problema con sus hijos. Si son violentos y cada vez que van reparten cachetones o si deciden irse a vivir a 500 kilómetros de distancia, si cambian de pareja cada tres meses, si van concibiendo hijos como si fueran hongos o so son incapaces de mantener sus promesas o compromisos, las cosas seguro que van a ir de mal en peor. No podemos actuar como eternos adolescentes y luego despotricar contra la sociedad que no nos resuelve los problemas en que nos vivimos metiendo. Uno como padre tiene que pensar en primer lugar en los hijos, ellos no tienen otros que lo hagan. Es uno, el que se debe sacrificar, modificar sus conductas y renunciar a cosas que los pueden perjudicar.

Por otro lado hay madres que continúan creyendo que el hijo es un "apéndice" suyo y entonces no admiten que nadie tenga que ver con él. Se toman muy a pecho aquel viejo y falaz "carne de mi carne". Piensan que si alguien más gana el cariño del bebé será a costa del suyo. No sólo alejan al padre, sino que luego celará a los amigos y expulsará a las mujeres que osen acercase. Triste destino para ese hijo, también se da con las niñas y la suelen tener de muñequita o de empleada, el resto su vida. Sólo para ellas.

Muchas son las causas que provocan este comportamiento en algunas mujeres. En algunos casos se suele tratar de personas sin vida propia, que nunca hacen nada que las entusiasme o donde pongan pasión, esfuerzo, esperanza y entonces no tienen logros propios, su autoestima es baja, se aburren, nunca les pasa nada. Las cosas le caen de arriba, las buenas y las malas y se acomodan a lo que viene, en algún momento de su vida le vino un hijo y ahí se transforman, de repente se sienten el centro del universo, son las super madres... Otra nunca habían tenido nada propio, o nada hecho por ellas, el hijo es lo único trascendente e importante que han hecho en su vida y entonces se aferran a él con todos sus fuerzas y borran al resto del mundo. Para ellas, genial, les dio un motivo para vivir, las hizo trascendentes, pero para los hijos es enfermizo. Como me decía una chica con serios problemas: "mi madre no tiene vida propia, necesita la mía para sobrevivir".
También están los homofóbicas, con más o menos ideología, pero que odian al género masculino en particular y al mundo en general. Harán con ese hijo/a la bandera de su lucha. A pesar de que algunas se dicen feministas son las portadoras del machismo ancestral y de ninguna manera aceptan que un hombre haga las tareas que "Dios" les asignó a ellas.

Otro problema que no tienen nada de ideológico, es cuando uno o ambos padres desean vengarse de su ex-cónyuge a través de los hijos. También debemos mencionar cuando existe una estructura judicial anacrónica y políticas gubernamentales en el área de familia y acción social que expulsan a los padres y condenan a los hijos y a su madre a ser una Estado-dependiente y vivir en la pobreza.


Ya encaminados

Si bien desde el punto de vista psicológico y afectivo la Crianza Compartida es lo ideal para los hijos de padres separados, no ocurre lo mismo en sus aspectos prácticos. Hay que estar dispuesto a las incomodidades de los traslados, los olvidos y los mayores costos que todo esto trae aparejado.
Para los hombres el tema laboral suele ser todo un problema (como lo ha sido toda la vida para las mujeres) porque aún cuando él este dispuesto el mundo del trabajo no está acostumbrado a que los varones se encarguen de sus hijos. Esto es todo un tema que hay que tratar, sin renunciar al objetivo de participar plenamente de la crianza de sus hijos.

La comodidad a veces es mucho más peligrosa, que las dificultades sociales, ya que hacerse cargo de los hijos requiere una serie de tareas y movimientos que no siempre nos agradan, que significan tener que salir cuando uno pensaba quedarse en casa o tener que quedarse cuando uno pensaba salir, e infinidad de situaciones que limitan nuestra libertad y se contraponen a nuestro individualismo.

Por otro lado a algunas madres le puede resultar más simple criarlos solas, en vez de estar coordinando horarios y decisiones con el padre, que además puede tener ideas propias respecto a la crianza y ni hablar de su propias comodidades.

Otro fantasma que se agita es cuando prima el dinero por encima del interés de los hijos. Algunas mujeres temen que si dan la Tenencia Compartida, se les acaba la cuota alimentaria y algunos hombres ven en ella la posibilidad de dar menos o nada de dinero a su ex-mujer. Es terrible que este sea el motivo principal para encarar esta alternativa. El que lo haga para economizar verá que resulta más caro la Tenencia Compartida que pasarle una cuota alimentaria a la madre y desentenderse.

Hay dificultades cuando no logran aplacar sus rencores de pareja malograda y se empeñan en poner palos en la rueda o cuando sólo se preocupan de los aspectos formales y espacio-temporales en vez de preocuparse del fondo de la cuestión: que los hijos mantengan relaciones fluidas y constantes con ambos padres y que éstos eduquen en conjunto a sus hijos.

Las dificultades pueden ser muchas o pocas, pero con la Crianza Compartida los hijos cuentan con sus dos padres para resolverlas, lo que es un excelente comienzo.

Ahora, hasta hay libros que hablan de cómo superar las dificultades cotidianas de la Tenencia Compartida, como anexo de mi trabajo yo dejo la bibliografía y otras fuentes para que puedan consultar. Pero todo lo que dicen los libros, los terapeutas familiares y los mediadores se puede resumir en una frase: dejar de lado los rencores y el egoísmo y hacer que prime el amor a los hijos. Así no habrá dificultad de la que no podamos sobreponernos.


En conclusión:

Si la pareja se disuelve, lo ideal es conservar a ambos padres cerca de sus hijos, sin que ninguno pierda la calidad de sus vínculos. Mantener el viejo esquema, en que cuando los padres se separan o no forman pareja, el hijo pierde a su progenitor, es el peor camino que se puede tomar, exactamente igual que si se dejara afuera a la madre. Cuando no queda otro remedio, hay que hacerle pecho a la vida; pero fomentar la crianza monoparental es sembrar y expandir el dolor, el desequilibrio y la infelicidad. La Crianza Compartida permite que los hijos mantengan los vínculos con sus padres y esto es lo que ellos necesitan para crecer sanos y fuertes.


Bibliografía


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www.papa-maman-et-moi-pour-la-vie.com Syndrome de l'aliénation parentale ou S.A.P. Y muchos otros artículos sobre la "residencia alternada"

www.justice.gouv.fr/publicat/etudesst.htm#23 La résidence en alternance des enfants de parents séparés Études et Statistiques Justice n° 23 Ministère de la Justice, Francia
http://ayudaafamiliasseparadas.fiestras.com Sitio de la Asociación Gallega de Padres y Madres Separados, en donde encontrarán, artículos, bibliografía, foro, sentencias judiciales, etc.

http://www.anupa.com.ar Asociación de Nuevos Padres - Argentina, numerosos artículos,documentos y foro

http://www.elmundo.com.ve/ediciones/2002/08/31/p1-12.htm Artículo de Nelson Zicavo Martinez sobre la padrectomía

http://www.apadeshi.org.ar/index.htm Listado de otras Asociaciones de Padres, artículos y documentos sobre tenencia compartida, paternidad, etc.

http://www.geocities.com/papahijo2000/menu.html Sitio Chileno con valiosos documentos y artículos sobre tenencia compartida, paternidad, etc.
http://www.serpadre.org Sitio del libro "Ser padres en el tercer milenio" y de la "Libreta de paternidad"


* NOTA:
Lic. Jorge Luis Ferrari: nació en Mendoza, Argentina, en 1955. Inició sus estudios en Sociología en la Facultad de Ciencia Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Cuyo, siendo expulsado por las autoridades universitarias que asumieron tras el golpe militar de 1976. Continuó sus estudios en Francia, obteniendo la Licenciatura en Ciencias de la Educación en la Universidad de Toulouse y la Maestría en la de Burdeos. Ha ejercido la docencia en la Escuela de Formación Docente perteneciente a la Universidad Nacional de Cuyo y ha tenido intensa actuación en la vida social y política de su país. Fue Concejal de la Ciudad de Mendoza. Desde hace más de una década investiga sobre la problemática familiar y específicamente sobre el rol del padre varón. Es autor del libro "Ser padres en el tercer milenio", de la "Libreta de Paternidad" y del sitio www.serpadre.org. Recientemente participó en calidad de conferencista en el Congreso de Familia organizado en el mes de Noviembre por la Universidad de Bío Bío (Chile) en las Termas de Chillán y en Diciembre del 2005 en la Reunión de Santiago de la Federación Iberoamericana de Padres. Colabora en diarios, revistas, emisiones de radios, y sitios web relacionados con esa temática. Es padre de Brenda de 17 años y de Ramiro de 4 años.